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Mi semana

Alicia en el país de las maravillas
Un horario que esta sujeto a cambios constantes y un trabajo que no quise y que busco cambiar, esta semana estoy entrando en las tardes con solo un día libre en la semana para dar respiro al fastidio, acompañado de una manada de ilusionadas pasantes deseosas de aprender del oficio de atención al publico y muy a pesar de mis opiniones y protesta personal en cuanto al tema del servicio, estoy dispuesto a enseñar algunas cosas que se sobre el tema(ellas no tienen la culpa de lo malo o bueno que pudo pasar).

Despiden a un compañero de trabajo por un error que cometió, oportunidad para la empresa servida en bandeja de plata ya que desde hace tiempo han querido cortarle la cabeza, el detalle, es que ocupaba el puesto fijo en el turno de las noches, eso hace que haya uno menos en los turnos normales y vaya a pasar por una semana entra al mundo de los zombies laborales. A la mañana siguiente y todavía asimilando la nueva noticia, renuncia la supervisora porque simplemente se canso y nos dejo mirando lejos a todos, otro menos del equipo y un problema mas, mas trabajo, mas preocupación del como se van a manejar las cosas, mas otro motivo de promesas de mejoramiento que nunca se cristaliza.

Con pasantes nuevas y desorientadas por los cambios que en menos de una semana surge otra barrera de ironía y total decepción en mi cabeza, haciéndome mas reacio a la realidad, esa que quiero alejarme y salir corriendo lo mas pronto posible pero que no termino de entender como, la semana termina  con toda mi familia reunida con tremenda parrilla para la celebración del cumpleaños de mi abuela y yo trabajando de madrugada (otra vez) sin librar mi día libre que me correspondía hasta la próxima semana buscando desesperadamente una respuesta en los clasificados del periódico (como si eso se solucionara así), traumado por el transporte nocturno que no tengo para llegar a mi apreciado trabajo.

Pregunto ¿donde cabe el optimismo acá?

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